Sumergido en el verde de las colinas del Valle del Agno, el B&B San Nicolò es una residencia que transmite una cálida y familiar bienvenida. Construido por la familia Rubega en los años 90, su diseño refleja el estilo de las tradicionales casas de campo venecianas, con una peculiar estructura en forma de herradura que abraza una terraza panorámica, parcialmente cubierta, ideal para admirar el sugestivo paisaje circundante.
Los espacios del B&B son amplios y luminosos. La zona común, que incluye una cocina y un comedor, es acogedora y está enriquecida por una chimenea, creando una atmósfera perfecta para momentos de convivencia. Las habitaciones, cuidadas en los detalles y decoradas con buen gusto, ofrecen confort y serenidad. La Habitación Camilla, en la planta baja, puede alojar hasta tres personas y cuenta con un baño privado y un pequeño salón con vistas a la terraza. En el primer piso se encuentra la Habitación Carlotta, pensada para dos huéspedes, que incluye baño y televisión.
Para los amantes del relax, el B&B dispone de una piscina al aire libre y un amplio parque de 10,000 metros cuadrados, donde los huéspedes pueden pasear por la belleza de la naturaleza circundante. La ubicación estratégica del B&B San Nicolò permite partir en excursiones a pie o en bicicleta, explorando las maravillas del campo vicentino. A pocos pasos se encuentra la antigua villa Trissino-Marzotto, un atractivo adicional para los huéspedes.
El desayuno, preparado con cuidado, ofrece una selección variada de productos dulces y salados, desde mermeladas caseras hasta jugosos embutidos, acompañado de té, café y frescos zumos de frutas. Cada mañana, los huéspedes pueden disfrutar de un comienzo de día rico y centrado en el sabor.
El B&B San Nicolò también cuenta con garaje, bicicletas y ofrece excursiones guiadas bajo petición, haciendo que la estancia sea aún más interesante y activa. La estructura está lista para acoger también a sus amigos de cuatro patas, especialmente perros de tamaño pequeño y mediano, haciéndolos sentir parte de la familia.
Este rincón de tranquilidad en las colinas vicentinas representa una fusión perfecta entre la paz del campo y la calidez de la hospitalidad familiar, prometiendo a los visitantes una estancia marcada por la relajación y el descubrimiento.