Sumergido en el paisajismo pintoresco de las colinas Castagnetani, Agricharme Podere Conte Gherardo representa un oasis refinado de serenidad y autenticidad toscana. La estructura principal, elegantemente renovada, alberga habitaciones amuebladas con muebles antiguos, donde la comodidad moderna se funde armónicamente con el encanto del pasado. Cada habitación está equipada con baño privado, TV y calefacción independiente, ofreciendo una hospitalidad atenta y cuidada.
Adyacente a la finca, el comedor se encuentra en un anexo sumergido en el parque, inundado de luz natural, donde los huéspedes pueden degustar deliciosos desayunos elaborados con ingredientes frescos y locales. El sabor del café toscano se mezcla con el aroma de las brioche recién horneadas, dando inicio a días llenos de belleza y tranquilidad, enmarcados por vistas impresionantes y atardeceres inolvidables.
El parque circundante, custodiado por una imponente puerta, es un paraíso de plantas mediterráneas que convierte cada paseo en una experiencia reconstituyente. Los huéspedes pueden aprovechar una piscina reservada para relajarse después de un día de exploración en los alrededores. La ubicación estratégica de la finca permite acceder en pocos minutos a las hermosas playas de la Costa de los Etruscos, mientras que el pintoresco Viale di Bolgheri y las históricas calles de Castagneto Carducci se encuentran a poca distancia.
La finca también es un excelente punto de partida para descubrir las maravillas de la región, desde las antiguas huellas etruscas de Populonia hasta el Golfo de Baratti. Los aficionados al deporte pueden elegir entre tenis, equitación y navegación en las cercanías. Un fácil acceso a las islas de Elba, Capraia y Giglio enriquece aún más la experiencia, gracias a frecuentes travesías desde el puerto de Piombino.
La historia de Podere Conte Gherardo está impregnada de pasión y cuidado, con tradiciones familiares que se entrelazan con la modernidad, creando un ambiente acogedor y refinado. Cada elemento de la finca, desde las pinturas de punto de cruz realizadas a mano por Patrizia hasta las delicadas inscripciones que adornan las paredes, cuenta la historia de un amor por el arte y la cocina. Aquí, cada estancia es un viaje que celebra la riqueza del territorio y sus productos, ofreciendo una experiencia auténtica que permanece en el corazón.