Inmerso en la tranquilidad de la aldea de Eze en Calice Ligure, el bed and breakfast Joie de Vivre representa un rincón de serenidad y hospitalidad, perfecto para aquellos que desean retirarse a la naturaleza y disfrutar de una estancia dedicada a la relajación y la aventura. A solo siete kilómetros de Finale Ligure y cerca del encantador pueblo medieval de Finalborgo, este lugar es fácilmente accesible desde las principales vías de comunicación, a solo dos kilómetros de la salida de la autopista de Finale Ligure y a setenta kilómetros del aeropuerto internacional de Génova.
Joie de Vivre ofrece habitaciones cómodas, cada una equipada con baño privado y conexión Wi-Fi gratuita, y una zona común acogedora con chimenea. Los huéspedes pueden disfrutar de una cocina independiente y de una biblioteca, espacios ideales para relajarse después de un día explorando las maravillas naturales de la zona. Las habitaciones se pueden decorar con camas dobles o individuales, lo que permite a familias y grupos de amigos vivir una experiencia personalizada y acogedora. Las mascotas son bienvenidas, brindando gran alegría a sus compañeros de cuatro patas.
La ubicación es perfecta para los amantes de las actividades al aire libre, desde escaladores en busca de paredes para escalar, hasta ciclistas que desean explorar senderos panorámicos. La zona circundante es famosa por sus oportunidades de senderismo, con rutas que serpentean a través de una naturaleza virgen cerca del Colle del Melogno, a solo diez kilómetros de distancia. Joie de Vivre es el lugar ideal no solo para una escapada al aire libre, sino también para quienes buscan un ambiente creativo y estimulante donde organizar cursos y talleres, inmersos en el silencio de los bosques.
Susanna y Bruno, los gestores del bed and breakfast, han dado vida a este proyecto con la pasión de quienes han elegido vivir en armonía con la naturaleza, uniendo sus visiones y experiencias para ofrecer una cálida y sincera hospitalidad. Su historia es un ejemplo de cómo la diversidad y el respeto mutuo pueden enriquecer una experiencia compartida. Con su forma de pensar, cada estancia se convierte en una oportunidad para apreciar la belleza de las diferencias y la alegría de la convivencia, en un espacio donde hay lugar para todos.