Sumergido en la tranquilidad de la campiña laziale, el Casale del Tiglio se encuentra dentro de la empresa agrícola Monte Abatone, un encantador rincón de naturaleza y cultura que se extiende sobre 14,5 hectáreas de viñedos y olivares, salpicado de un pintoresco bosque. Aquí, la tradición agrícola se entrelaza con la pasión por la buena comida: la empresa produce vinos DOC de prestigio, utilizando variedades como Montepulciano d’Abruzzo, Sangiovese, Merlot, Trebbiano y Chardonnay. Junto al vino, el aceite de oliva virgen extra se obtiene de las aceitunas Canina, Frantoio, Rosciola y Leccino, mientras que los quesos de oveja, elaborados con la leche de las ovejas que pastan en los campos circundantes, enriquecen una oferta gastronómica que incluye también frutas frescas, desde dulces cerezas hasta cítricos fragantes. Las mermeladas y tartas de Patrizia, preparadas con ingredientes genuinos, son un verdadero homenaje a la tradición culinaria local.
El Casale está situado en una zona históricamente rica; de hecho, la zona de Monte Abatone es parte de la antigua necrópolis etrusca, que data del siglo VII a.C., visible a través de los restos arqueológicos que salpican el territorio, lo que hace que la estancia no solo sea una oportunidad para sumergirse en la naturaleza, sino también para explorar un patrimonio cultural de extraordinario valor.
En el interior, el casale ofrece habitaciones acogedoras, equipadas con camas cómodas y un baño privado, perfectas para una estancia de relax. La cocina está completamente equipada y da a un comedero y una sala de estar, donde los huéspedes pueden reunirse para momentos de convivencia, mientras que la calefacción asegura un ambiente acogedor incluso en los meses más frescos. Las áreas comunes incluyen espacios para socializar y relajarse, con televisores para momentos de entretenimiento durante la estancia.
Fuera, el verdadero orgullo del Casale es el extenso jardín, donde una piscina ofrece un refugio refrescante durante los cálidos días de verano, acompañada de un panorama encantador que se extiende entre las colinas circundantes. Los huéspedes pueden disfrutar de largas caminatas entre el verde, explorando el pequeño bosque que rodea la propiedad y descubriendo áreas equipadas ideales para momentos de diversión al aire libre.
Los amantes de la aventura encontrarán numerosas actividades en las cercanías: excursiones en bicicleta de montaña o a pie a través de bosques y cascadas, escaladas deportivas en los acantilados de Monte Sassone y la posibilidad de practicar kitesurf con la ayuda de instructores expertos. La belleza de las playas y del cercano lago de Bracciano añade un toque extra de encanto a este rincón del Lazio.
La familia Iannilli, que gestiona el Casale, infunde pasión y hospitalidad en cada aspecto de su experiencia. Con un trasfondo en profesiones creativas y científicas, Roberto y Patrizia están acompañados por su hija Giuliana, quien aporta un toque de frescura e innovación al proyecto familiar. Sus amigos de cuatro patas, desde gatos hasta perros, hacen que la atmósfera sea aún más familiar y cálida, invitando a los huéspedes a sentirse parte de la comunidad.
En este rincón encantado, cada visita se convierte en una experiencia inolvidable, donde la belleza de la naturaleza y la riqueza de la historia se fusionan en una estancia de auténtica tranquilidad y cultura.