Sumergida en el silencio y la frescura de la colina que domina Verona, esta encantadora casa rural, que data de 1817, está construida de piedra y se presenta como un rincón de paz y belleza. Situada a solo veinticinco minutos de la Arena, la propiedad ofrece una encantadora vista de la ciudad, iluminada por las luces nocturnas y acompañada por el melódico canto de los grillos. Durante el día, el sol abraza cada rincón del jardín, envolviéndolo en una cálida luminosidad, mientras las chicharras evocan la serena atmósfera del campo.
Rodeada por un amplio césped que alberga la sombra de un majestuoso saúco, la vivienda se enriquece con un huerto orgánico, cipreses y olivos que parecen danzar con la brisa. En este contexto natural, la casa refleja una genuina pasión por el arte, la música y la cultura, creando un ambiente ideal para redescubrirse y recuperar el equilibrio. Una habitación dedicada a la meditación, la danza y el ejercicio físico invita a prácticas de bienestar y reflexión.
La familia que acoge a los huéspedes está profundamente vinculada a la tradición cultural y culinaria de la región, con una atención especial a los placeres de la mesa. Cada mañana, delicias preparadas con ingredientes frescos y genuinos, como mermeladas de frutas sin tratar y pan horneado en un horno de leña, enmarcan momentos de convivencia en un acogedor salón. En verano, es posible degustar estas exquisiteces en el patio, mientras se contempla el vasto panorama de la llanura del Po, en una atmósfera de auténtica serenidad.
Los amantes de la naturaleza y la aventura pueden explorar los numerosos senderos circundantes, ideales para excursiones a pie o en bicicleta de montaña. Este refugio representa una sincera expresión de hospitalidad que une respeto por el medio ambiente y conocimiento del alma humana, creando una experiencia inolvidable y regeneradora en el corazón de la histórica y vibrante Verona.