La Liccina se encuentra en el corazón del Salento, a lo largo de la carretera provincial que conduce de Acquarica del Capo a Torre Mozza, a poca distancia de las hermosas localidades costeras de Torre San Giovanni y Lido Marini. Esta ubicación estratégica permite explorar fácilmente la riqueza histórica y cultural de la zona, así como descubrir las extraordinarias playas y pintorescos tramos de costa, que ofrecen momentos de auténtico relax.
Sumergida en la verdor de un jardín exuberante, La Liccina representa un oasis de tranquilidad, rodeada de majestuosos pinos y olivos centenarios. Los huéspedes pueden disfrutar de un rincón de paz durante los días de verano, tumbándose en cómodos sillones o sofás, envueltos por la frescura de la brisa que mitiga el calor. Este espacio es ideal para disfrutar de un buen libro o simplemente para dejarse llevar al dulce no hacer nada.
Las habitaciones, amplias y luminosas, están equipadas con baño privado y aire acondicionado, garantizando el máximo confort. La limpieza diaria y el cambio de toallas cada día junto con el cambio de sábanas cada cinco días (o bajo petición) aseguran una atención constante al bienestar de los huéspedes. Además, hay una zona de cocina disponible, útil para quienes desean preparar comidas pequeñas.
El desayuno es un momento de gran cuidado y placer, con una oferta que varía desde dulces caseros, como galletas y pasticciotti locales, hasta mermeladas típicas preparadas con fruta fresca de temporada recolectada cada mañana. Los huéspedes también pueden disfrutar de yogur, zumos de fruta y bebidas calientes para satisfacer todos los paladares. Para aquellos con necesidades dietéticas específicas, hay disponibles opciones sin gluten y desayunos salados al estilo inglés.
La gestión es familiar, y Sabina, siempre atenta y dispuesta, asegura una acogida cálida y personalizada, feliz de compartir los sabores auténticos del campo local y garantizar una estancia memorable. Las mascotas son bienvenidas, un cariño que refleja el amor de la familia por los amigos de cuatro patas.
La Liccina es, por lo tanto, el lugar ideal para quienes buscan un refugio sereno, donde combinar la relajación con el placer de descubrir las maravillas del Salento.