Casa Mariuccia, una joya de la época renacentista, se erige en el corazón del pintoresco pueblo de Massino Visconti, que en su momento fue residencia de los nobles marqueses Visconti. Esta vivienda histórica, que data del siglo XV, está rodeada por el magnífico telón de fondo del monte San Salvatore y ofrece una vista espectacular del lago Maggiore, que se extiende como un mar brillante a sus pies. La posición privilegiada de la casa rinde homenaje a un paisaje encantador, donde la naturaleza se expresa en una explosión de colores y aromas.
Massino Visconti, situado a una altitud de unos 460 metros sobre el nivel del mar, encanta con sus calles impregnadas de historia, terrenos bien cuidados y un clima que favorece el crecimiento de hermosos azaleas, camelias y rododendros. Este encantador pueblo es un lugar ideal para descubrir las bellezas de la zona circundante, desde lagos serenos hasta montañas majestuosas, haciendo que cada visita sea una experiencia memorable.
En los alrededores, una variedad de actividades y atracciones espera a los huéspedes. Se pueden explorar campos de golf, como el Des Iles Borromees y el Alpino, perfectos para aquellos que buscan relajación y ocio. A pocos pasos se encuentran Stresa y Pallanza, con su alegre paseo junto al lago y los jardines botánicos de Villa Taranto, lugares ideales para paseos románticos. La animada Arona ofrece oportunidades de compras, mientras que el Val d'Ossola, con el majestuoso Monte Rosa y la magnífica cascada de Toce, brinda paisajes inolvidables. Por último, no se debe pasar por alto la deliciosa Isla de San Giulio en Orta, un rincón de paraíso que completa la oferta.
Dentro de Casa Mariuccia, la bienvenida se caracteriza por una atmósfera cálida y acogedora. El desayuno personalizado, que no está incluido en la estancia, representa una oportunidad para saborear productos locales y comenzar el día con energía. Así, cada estancia se convierte en una oportunidad para sumergirse en una experiencia auténtica, rica en historia y belleza, en un contexto que evoca la nobleza del pasado y la serenidad del presente.