Palazzo San Francesco es una acogedora estructura recientemente renovada, situada en el corazón de Castellammare di Stabia. Este lugar está diseñado para hacer sentir a los huéspedes como en casa, ya sea en un viaje de negocios, una escapada romántica o una breve parada. Cada habitación está decorada con gusto y equipada con numerosas comodidades, como minibar, aire acondicionado, calefacción en el baño, secador de pelo, baño privado y conexión Wi-Fi gratuita. Algunas habitaciones cuentan con un encantador balconcito desde el cual admirar la vista del majestuoso Vesubio.
Los espacios comunes invitan a momentos de convivencia y relajación. Aquí hay un pequeño rincón para la preparación de comidas rápidas, donde los huéspedes pueden preparar fácilmente bocadillos frescos o bebidas para disfrutar en la comodidad de su propia habitación. La limpieza se realiza a diario, garantizando un ambiente siempre fresco y ordenado. Los dispositivos de climatización están equipados con un modo "IONIZER", una atención adicional a la calidad del aire.
La ubicación del palacio es estratégica: a solo 200 metros de la estación Circumvesuviana, los huéspedes pueden explorar fácilmente las maravillas de Campania, con conexiones directas a Nápoles, Sorrento, Pompeya y Herculano. El puerto de Castellammare, situado en las cercanías, ofrece ferris a Capri, lo que convierte al Palazzo San Francesco en un punto de partida ideal para descubrir las bellezas de la zona. En los alrededores no faltan servicios esenciales como supermercados, bares, restaurantes y cajeros automáticos, lo que hace que la estancia sea aún más cómoda.
La disponibilidad y la cortesía son parte integral de la estancia. Antonietta, la propietaria, siempre está lista para satisfacer las necesidades de los huéspedes, ofreciendo sugerencias sobre tours y actividades locales, organizados por expertos del sector. El desayuno no está incluido, pero el barrio cuenta con numerosas cafeterías y bares que ofrecen delicias locales. Los huéspedes pueden optar por disfrutar del desayuno en el bar o pedirlo para un momento de relajación en su propio balcón, con vista al Vesubio.
Palazzo San Francesco no es solo un lugar donde alojarse, sino un refugio donde cada huésped es acogido como parte de la familia, ofreciendo una estancia que se recuerda con agrado.