El Jardín de Frutas representa un oasis acogedor en Santo Spirito, a solo diez kilómetros de Bari. Esta elegante estructura data de 2015, cuando Nicolò y Alessandra decidieron transformar parte de la villa familiar, heredada de su abuelo y construida en 1950 como residencia de verano, en un refinado bed & breakfast. Sumergida en un exuberante huerto, la casa es un refugio donde se puede saborear la tranquilidad característica de la zona, rodeada de granados, higueras, ciruelos, melocotones, albaricoques, cerezos, naranjos, limoneros, guindas, bergamota y un olivo centenario.
La hospitalidad en el Jardín de Frutas se destaca por su calidez familiar, que refleja las tradiciones de una vida pasada en vacaciones. Las dos habitaciones, versátiles en su distribución, están cuidadosamente atendidas, ofreciendo comodidades modernas como Wi-Fi gratuito, aire acondicionado y televisión. Cada habitación, perfumada con saquitos de lavanda, está equipada con baño privado y sábanas de alta calidad, asegurando una estancia placentera y rejuvenecedora.
Los momentos dedicados al desayuno son un verdadero ritual, donde los huéspedes pueden disfrutar de delicias preparadas con esmero, incluyendo mermeladas caseras, pasteles, galletas y croissants crujientes, todo acompañado de leche, yogur y una selección de bebidas calientes. Dependiendo de la temporada, el despertar ocurre en el acogedor salón o en el encantador jardín, creando una atmósfera encantadora para comenzar el día.
La ubicación estratégica de Santo Spirito, un encantador pueblo pesquero, permite explorar fácilmente el patrimonio cultural de Apulia, incluyendo lugares emblemáticos como el Castel del Monte y el Museo De Nittis en Barletta. Además, el mar se encuentra a solo trescientos metros, ofreciendo la posibilidad de relajarse y disfrutar de las hermosas playas de la costa.
Con atención cuidadosa a los detalles y la calidad de la estancia, Nicolò y Alessandra se dedican a hacer de cada visita una experiencia auténtica y rejuvenecedora, donde cada huésped puede sentirse como en casa, sumergido en la calidez de una tradición de hospitalidad que atraviesa generaciones.