Sumergido en el sugestivo paisaje de la campiña de la Tuscia, Borghetto Sant'Angelo se presenta como un acogedor oasis de paz en el municipio de Soriano nel Cimino. Esta propiedad, rodeada de olivos y avellanos, ofrece un ambiente íntimo y cómodo, haciendo que cada estancia sea una experiencia de auténtico relax. El alojamiento es un refugio perfecto para familias y grupos de amigos, con una amplia zona exterior que incluye espacios exclusivos y compartidos, diseñados para garantizar momentos de ocio y tranquilidad.
En el interior, el apartamento de aproximadamente 40 m² está ingeniosamente diseñado para albergar hasta tres personas, incluyendo un dormitorio con cama doble equipado con un sillón cama adicional y un escritorio, útil también para quienes desean trabajar de forma remota. La pequeña cocina y el baño completan la comodidad de la casa, mientras que el patio privado sombreado por una glicinia invita a disfrutar de la frescura veraniega, con la posibilidad de almorzar al aire libre. La piscina, accesible entre mayo y septiembre, representa un toque adicional de relajación, perfecta para refrescarse y relajarse después de un día de aventuras.
Este encantador rincón de Viterbo tiene raíces profundas en la tradición familiar. La propietaria, Romana, ingeniera ambiental, ha dedicado parte de su vida a preservar y valorar este lugar, que pertenece a su familia desde principios del siglo XX. Junto con su familia, ha creado un entorno que habla de historia y hospitalidad, ofreciendo a los huéspedes no solo una estancia, sino una verdadera experiencia inmersa en la cultura local. El respeto por la naturaleza y la tranquilidad del lugar se refleja en cada aspecto de la propiedad.
Ubicado a solo 2 km del corazón de Soriano nel Cimino, Borghetto Sant'Angelo está idealmente posicionado para explorar las bellezas circundantes. Las atracciones cercanas, incluido el Parque de los Monstruos de Bomarzo, el centro medieval de Vitorchiano y la Villa Lante en Bagnaia, enriquecen la oferta experiencial para los amantes de la cultura y la naturaleza. Los huéspedes pueden beneficiarse de la comodidad de pedir comida a restaurantes locales, con la posibilidad de cenar en su propio patio, completando así un día pasado en la tranquilidad del campo.
Aquí, entre olivos y las dulces melodías de la naturaleza, se respira la autenticidad de la vida rural, haciendo que cada estancia sea un momento inolvidable de descubrimiento y relajación.