Situada en el corazón de Nardò, Casa Boncore es una refinada casa de pueblo que ofrece una cálida y discreta bienvenida, perfecta para aquellos que buscan un rincón de paz en el vibrante centro histórico. Recientemente renovada, la estructura combina elegancia y funcionalidad, con una entrada independiente que garantiza privacidad y comodidad, facilitando la llegada para descargar el equipaje y disfrutar de un ambiente silencioso y relajado.
En el interior, los espacios se desarrollan verticalmente, creando una atmósfera íntima. La planta baja presenta un amplio salón, donde la cocina de ladrillo a la vista se integra armoniosamente con la sala de estar, caracterizada por sugestivas bóvedas que aportan un toque de autenticidad. Debajo del altillo, una cama individual plegable ofrece una solución práctica y discreta, mientras que el baño, con dos zonas separadas, garantiza comodidad gracias a su generosa ducha y a los modernos sanitarios que ahorran espacio, completos con bidé.
La habitación principal, situada en el altillo, cuenta con una cómoda cama king size y se abre a un acogedor entrepiso, donde hay un rincón dedicado al relax, equipado con una cama matrimonial francesa. Este rincón acogedor es ideal para quienes desean sumergirse en un buen libro o disfrutar de momentos de tranquilidad. La terraza, decorada con gusto, es una valiosa extensión de la casa; aquí se pueden pasar agradables veladas, aprovechando una barbacoa o una refrescante ducha en los cálidos días de verano.
La gestión de la casa está cuidada con pasión por Nicoletta, quien ha puesto su amor por la decoración y la hospitalidad al servicio de los huéspedes. Cada detalle está pensado para hacer que los huéspedes se sientan a gusto, garantizando una presencia discreta y una atención atenta.
En un lugar donde el tiempo parece transcurrir más lentamente, paseando por los callejones de piedra y los palacios barrocos, se descubren talleres artesanales, acogedores cafés y restaurantes típicos. La ubicación de Casa Boncore permite explorar fácilmente las maravillas del Salento, relajándose en las hermosas playas del Parque Natural de Porto Selvaggio y disfrutando de las aguas cristalinas que bañan la costa jónica. Los visitantes pueden alternar así momentos de cultura y relajación, regresando cada noche a la tranquilidad de un barrio reservado y silencioso, donde el sonido de la vida cotidiana se mezcla con el canto de los antiguos muros.