En el corazón de la llanura veneciana, al pie de las prealpinas, se encuentra el B&B Kiwi, una refinada casa de campo del principio del siglo XX cuidadosamente restaurada para ofrecer una estancia cómoda en un ambiente sereno. Sumergido entre los pintorescos Colli Euganei y los Colli Berici, la propiedad es fácilmente accesible desde la salida Agugliaro de la autopista A31, convirtiéndola en un refugio ideal para quienes buscan una pausa reconfortante entre un viaje y otro.
Cada habitación del B&B es una invitación a la relajación, con espacios amplios y luminosos finamente renovados para garantizar tranquilidad y bienestar. Equipadas con baño privado, entrada independiente y comodidades modernas como aire acondicionado y Wi-Fi, estas habitaciones están diseñadas para que los huéspedes se sientan como en casa, tanto durante estancias cortas como para una escapada más prolongada. La atención a los detalles y un excelente aislamiento acústico garantizan una inmersión completa en la calma del campo.
En el centro de la hospitalidad, una cocina espaciosa y bien equipada invita a preparar comidas de forma independiente, permitiendo momentos de convivencia o simplemente el placer de una pausa. Este espacio común, acompañado de servicios higiénicos separados, también es adecuado para reuniones informales, cenas íntimas o pequeñas sesiones de trabajo, enriqueciendo así la experiencia de los huéspedes.
En el jardín bien cuidado que rodea la propiedad, los huéspedes pueden disfrutar de una atmósfera serena, con vistas abiertas al campo y fácil acceso a la pista ciclista Berica, ideal para excursiones a pie o en bicicleta. La belleza natural de los Colli Euganei y los Colli Berici ofrece un escenario ideal para explorar, entre pueblos históricos y villas renacentistas como la Villa Saraceno, un notable ejemplo del estilo palladiano.
Graziano y Carmen, los propietarios, viven cerca y están dedicados a garantizar una cálida bienvenida. Con discreción y disponibilidad, estarán encantados de recomendar rutas y actividades para hacer que cada estancia sea aún más agradable. El nombre Kiwi no es casual; refleja un vínculo profundo con la tradición familiar de cultivo de esta fruta, una pasión que Graziano aporta a su negocio de hospitalidad.
El desayuno, preparado según la tradición italiana, es un momento de auténtica sencillez, con propuestas genuinas para comenzar bien el día. Quienes deseen mayor independencia pueden usar la cocina en cualquier momento, dando rienda suelta a su creatividad culinaria.