La Villa Sole se presenta como un refugio sereno, inmerso en el verde de un jardín frondoso y acogedor, donde los huéspedes pueden dejarse envolver por los aromas frescos del huerto. La piscina, rodeada por un panorama cautivador de colinas salpicadas de viñedos, ofrece un oasis de relajación, invitando a días soleados y momentos de pura tranquilidad.
Este rincón del campo es el punto de partida ideal para un viaje a través de la belleza y la cultura de las regiones de Marche y Abruzzo. Los visitantes pueden explorar pueblos históricos, descubrir tradiciones auténticas y emprender rutas gastronómicas que destacan los vinos locales de alta calidad. A pocos kilómetros, Ascoli Piceno se destaca por su encanto inigualable, con sus calles históricas, monumentos y la renombrada Piazza del Popolo, donde la animada atmósfera de los cafés históricos invita a una pausa centrada en el gusto.
La ubicación estratégica de Villa Sole permite alternar la relajación con el descubrimiento. Las espléndidas playas adriáticas se encuentran a solo quince minutos, mientras que las montañas, perfectas para senderismo y actividades al aire libre, están a media hora en automóvil. Los aeropuertos de Pescara y Falconara están aproximadamente a 45 minutos, y Roma es accesible cómodamente en aproximadamente dos horas y media a través de la autopista A24, lo que convierte a Villa Sole en una excelente opción para quienes desean explorar la región.
Durante todo el año, la zona cobra vida con festivales, fiestas populares y una variedad de restaurantes típicos, ofreciendo la oportunidad de vivir experiencias culinarias únicas. Así, Villa Sole se configura no solo como un lugar donde el tiempo se detiene, sino también como un punto de partida para una estancia rica en emociones auténticas y descubrimientos sorprendentes.