Cà Mea Dina, un rincón de hospitalidad y tradición en la pintoresca Bezzecca, es el refugio perfecto para quienes buscan una estancia marcada por el confort y la convivialidad. Este encantador edificio de piedra que data del siglo XIX ha sido restaurado para preservar su encanto innato, ofreciendo habitaciones luminosas y elegantemente amuebladas en cálido madera alpina, cada una de las cuales lleva el nombre de herramientas locales tradicionales. La atención al detalle hace que cada espacio sea único y acogedor, garantizando una atmósfera serena y relajante.
Ubicada a pocos pasos del centro histórico y a solo 2 km del pintoresco Lago de Ledro, esta propiedad ofrece fácil acceso a restaurantes, supermercados y a los numerosos senderos que caracterizan el valle. Para los amantes de la historia, el parque arqueológico de las viviendas sobre pilotes, que atestigua un pasado antiguo, se encuentra cerca y ofrece una oportunidad única para la exploración.
El bienestar se encuentra en la sauna infrarroja Physiotherm, donde los huéspedes pueden disfrutar de momentos de pura relajación. Para los deportistas, Cà Mea Dina ofrece un garaje equipado para el cuidado de bicicletas y motos, complementado por un parking público gratuito a solo 200 metros de la propiedad.
Cada mañana, el desayuno es un ritual celebrado con gusto en la sala con techos abovedados, un homenaje a la arquitectura histórica local. Pasteles caseros, bollos y crepas son acompañados por una selección de mermeladas artesanales, mientras que un plato de quesos de la región y fruta fresca enriquece la oferta, deleitando los paladares de nuestros huéspedes. En los días soleados, es posible disfrutar del desayuno en la verdor del jardín, inmersos en la naturaleza circundante.
Cà Mea Dina es mucho más que un simple lugar donde hospedarse; es un refugio donde la tradición y la modernidad se fusionan, ofreciendo una experiencia auténtica en una de las zonas más encantadoras de Trentino. El enfoque cálido y afectuoso de la propietaria Francesca contribuye a que cada huésped se sienta como en casa, creando un lazo especial que perdura incluso después del check-out.