Incrustada entre las sugerentes colinas emilianas, a corta distancia de la autopista A1 y de los famosos balnearios de Salsomaggiore y Tabiano, esta acogedora villa ofrece un refugio ideal para quienes desean sumergirse en una atmósfera de paz y tranquilidad. Cada habitación cuenta con un balcón panorámico que regala una vista impresionante del paisaje circundante, convirtiendo cada estancia en una experiencia inmersiva en la belleza natural de la región.
En el interior, los huéspedes pueden disfrutar de habitaciones equipadas con baño privado con ventana, con la opción de solicitar aire acondicionado, para garantizar un confort óptimo en cada temporada. En la sala de estar, hay un frigorífico a disposición, así como un rincón dedicado a infusiones, té y café, abierto a todos los huéspedes. El desayuno, preparado con mimo y bajo petición, ofrece varias opciones para satisfacer cada necesidad, desde platos sin gluten y veganos hasta opciones gourmet, para degustar en el exuberante jardín, inmersos en el sonido de la naturaleza.
El jardín en sí es un rincón de tranquilidad, equipado con sillas, mesas, un columpio y un gazebo, donde los huéspedes pueden relajarse y compartir historias. La cordialidad de Silvia y su madre Bruna enriquece la hospitalidad, ya que su pasión por los viajes y la acogida se refleja en la cálida atmósfera del lugar, un verdadero rincón del mundo donde cada huésped es recibido como un viejo amigo.
Situado en una zona estratégica, el B&B está a pocos kilómetros de una amplia gama de atracciones, incluido el famoso Outlet Fidenza Village y numerosos castillos históricos, perfectos para excursiones y visitas culturales. Para los amantes de la relajación, a menos de un kilómetro se pueden encontrar balnearios y centros de bienestar, y a pocos pasos hay una piscina pública y un centro ecuestre. El deporte y el ocio están garantizados con canchas de tenis y pádel cercanas, un campo de golf a 12 kilómetros y la parada de autobús a pocos pasos.
Por lo tanto, este B&B no solo es un lugar de estadía, sino un punto de partida perfecto para descubrir la elegancia de las colinas emilianas, un refugio donde la hospitalidad se traduce en compartir momentos de convivencia y descubrir los sabores auténticos de una tierra rica en tradiciones.