Sumergido en un paisaje de belleza incomparable, el Hotel La Mandorla se encuentra entre el mar cristalino y las colinas verdes de la pintoresca Bahía de Maronti, una de las playas más encantadoras de la isla de Ischia, conocida desde la antigüedad como "la bahía plateada". Este lugar encantador ofrece un refugio de tranquilidad, lejos del caos, pero al mismo tiempo bien conectado con todas las maravillas de la isla, lo que hace que el hotel sea una excelente opción para quienes buscan unas vacaciones relajantes.
La atmósfera del hotel es informal y acogedora, un ambiente donde los huéspedes pueden sentirse como en casa. Las 36 habitaciones, decoradas con gusto sobrio, están equipadas con todas las comodidades modernas, que incluyen ducha o bañera, teléfono, refrigerador y aire acondicionado. Muchas de las habitaciones disfrutan de una posición privilegiada, orientadas al sur, lo que permite recibir luz solar durante gran parte del día. Las habitaciones en los pisos superiores también ofrecen una hermosa vista al mar, creando una atmósfera serena para pasar momentos inolvidables.
El hotel cuenta con diversas instalaciones de bienestar, como una piscina termal interior climatizada a 36 grados, una piscina termal exterior y un baño turco. Un área de relajación con tumbonas y sombrillas está disponible para quienes deseen disfrutar de tratamientos de helioterapia. Además, los huéspedes pueden acceder fácilmente a la maravillosa playa, situada a solo 50 metros del hotel, y aprovechar el lido equipado con tumbonas y sombrillas. Para aquellos que prefieren la playa libre, también está disponible una sombrilla.
El desayuno se sirve en una sala luminosa, ofreciendo un rico buffet con una variedad de especialidades dulces y saladas, pasteles caseros, frutas frescas, agua y zumos de frutas de autoservicio, además de bebidas calientes servidas directamente en la mesa. La cena se ofrece en un restaurante asociado cerca del mar, donde los huéspedes pueden degustar platos típicos de la isla en un ambiente acogedor y amigable.
La familia que gestiona el hotel da la bienvenida a los visitantes desde 1960, ofreciendo una hospitalidad cálida y personalizada. Su experiencia y pasión por la hospitalidad garantizan una estancia agradable y relajante. Por último, los servicios de traslado desde y hacia el puerto, así como la posibilidad de embarcar coches, hacen que la llegada y salida sean aún más cómodas para los huéspedes.
En este rincón del paraíso, la belleza natural y la amabilidad del servicio se unen para ofrecer una experiencia auténtica y memorable en la isla de Ischia.