Borgocapo se alza en el corazón de las colinas de Casalincontrada, un encantador rincón de Abruzzo, a pocos pasos del Parque Nacional de Maiella. Este encantador refugio es uno de los aproximadamente 800 edificios tradicionales de la región, construido con la técnica "massone" que combina tierra y paja, creando un espacio único donde los huéspedes pueden sumergirse en la belleza de la naturaleza circundante.
Descubriendo Borgocapo, uno se encuentra en un entorno que celebra el arte de la tierra cruda, no solo como una estructura habitacional, sino también como un centro de aprendizaje y difusión de las prácticas constructivas tradicionales. El patio sombreado ofrece un lugar de paz donde los huéspedes pueden relajarse, mientras que los productos frescos del olivar y del jardín invitan a probar la autenticidad local. Cada habitación, afectuosamente rebautizada como "la gran madre", encierra historias del pasado a través de muebles que pertenecieron a generaciones anteriores, creando una atmósfera cálida y acogedora.
La propuesta de Borgocapo no se limita solo a la estancia. Los huéspedes tienen la oportunidad de explorar el territorio circundante a través de itinerarios pensados para cada amante de la naturaleza, desde el senderismo hasta la carrera. Además, la presencia de una biblioteca especializada ofrece recursos para descubrir los secretos de Abruzzo, desde su historia hasta sus tradiciones. También hay oportunidad de adquirir artesanías locales y productos biodinámicos provenientes de las granjas cercanas, haciendo que cada visita sea una experiencia envolvente y rica.
La fusión de culturas y pasiones está encarnada por Gianfranco y Stefania, ambos arquitectos y animadores de esta iniciativa, apoyados por un grupo unido de amigos. Gianfranco, con su amplia experiencia en la construcción en tierra cruda, y Stefania, cuya contribución práctica enriquece el proyecto, trabajan incansablemente para ofrecer una hospitalidad cálida y consciente. Flavio, con su dedicación al jardín, infunde un sentido de vida y fertilidad al lugar, volviendo a resaltar la importancia de la tierra y sus frutos.
El desayuno ofrecido ofrece un viaje a través de los sabores de Abruzzo, con dulces caseros, ciamellone, tarallucci al vino y aceite, y delicias como pizzelle y mermeladas artesanales. Cada bocado representa un vínculo profundo con el territorio, enriqueciendo la experiencia culinaria de los huéspedes. Incluso los ingredientes salados provienen de pequeñas empresas locales, como el jugo de uva, el queso y el aceite, permitiendo disfrutar de una cocina genuina y auténtica.
Para acceder a Borgocapo, los huéspedes pueden elegir entre diferentes modos de transporte, que hacen que la estructura sea fácilmente accesible tanto en coche como en transporte público. La ubicación estratégica, cerca de las principales vías de comunicación, facilita la llegada, mientras que el paisaje circundante promete una estancia rica en actividades y sorpresas. En este rincón de Abruzzo, la armonía entre naturaleza, cultura y comunidad se convierte en una experiencia tangible, regalando momentos de auténtica belleza y conexión.