Sumergida en la evocadora naturaleza de la Alta Langa, la Cascina Prato ofrece una acogedora experiencia de agroturismo en Cravanzana, un pintoresco pueblo conocido por sus avellanares. La propiedad, que data de 1808 y pertenece a la misma familia desde el siglo XIX, se encuentra cerca de la intersección conocida como "la Crociera", un lugar rico en historia y tradición, que marca un punto de encuentro entre los valles del Belbo y el Bormida.
Este encantador agroturismo representa una fusión de hospitalidad cálida y platos típicos de la cocina local. Los huéspedes pueden disfrutar de una producción gastronómica auténtica, preparada con ingredientes frescos y de temporada, inmersos en un entorno natural que invita a la relajación. A disposición de los huéspedes hay cinco habitaciones renovadas en 2019, caracterizadas por su elegancia y confort. Cada habitación está equipada con baño privado, balcón o terraza, y ofrece una vista panorámica de los verdes avellanares circundantes.
La Cascina Prato es un punto de partida ideal para los amantes del senderismo, ubicada a lo largo de dos de los caminos más fascinantes de la Alta Langa: la Gran Travesía de las Langhe y el Anillo de la Avellana. Estos senderos serpentean entre bosques y avellanares, regalando panoramas impresionantes y la posibilidad de descubrir la belleza virgen de la zona. Se ofrecen soluciones para ciclistas, con mapas detallados y estaciones de carga para bicicletas eléctricas, para explorar de manera aventurera y sostenible los maravillosos alrededores.
Durante el día, los huéspedes pueden aprovechar un amplio jardín y una terraza equipada, perfectos para un descanso al aire libre o para disfrutar de momentos de tranquilidad. Para aquellos que aman la cultura, la cercanía a Alba y Canelli, ciudades reconocidas como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, ofrece más oportunidades de exploración, con un rico patrimonio artístico y historias ostentosas vinculadas a autores locales como Fenoglio y Pavesi.
El desayuno es un momento de deleite, caracterizado por un buffet rico en delicias locales, que incluye dulces caseros, mermeladas y quesos auténticos. Por la noche, el restaurante de la granja propone platos típicos piemonteses preparados con amor, siguiendo recetas tradicionales que celebran la riqueza de los productos del territorio. Así, los huéspedes pueden sumergirse en los sabores auténticos de la tradición, incluidos la pasta fresca y los renombrados postres de avellana, todo en un ambiente cálido y acogedor.
La Cascina Prato es más que un simple agroturismo; es un refugio en el corazón de la naturaleza, donde los huéspedes pueden reconectarse con el territorio y disfrutar de una experiencia gastronómica y cultural inmersiva.